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FELIZ Y MAGICO OTOÑO


LA HADA PROTECTORA DEL BLOG

jueves, 21 de octubre de 2010

EL CUENTO DE LA HADA MEL


Una niña camina por el bosque pérdida, no siente miedo, dejando atrás las últimas luces de la civilización, sigue adentrándose en el oscuro lugar, está un poco cansada, pero se siente atraída por una fuerza que no puede describir.

Al correr unas ramas, fue cuando lo vio, un gran claro en donde había un espejo de agua virgen, un gran árbol a su lado parecía nutrirse de esa agua. Su cuerpo sintió una gran energía, el tiempo pareció detenerse. Era inmenso, había visto muchos árboles, pero ninguno como ese, bajo la luna sus miles de hojas parecía de plata y el viento hacia que bailaran en una danza sin fin.

Corrió hacia la base del árbol, la luna era tan brillante que no necesitaba ser precavida en sus pasos, llego hasta él y lo abrazo. Decidió escalarlo, con sus 12 años no era la primera vez que subía a un árbol, las ramas era fuertes y entre ellas se filtraban haces de luz, que le permitían ver, sino hubiera tenido esa ayuda hubiera sido imposible guiarse dentro de ese lugar.

Se empezó a preguntar cuando llegaría a la parte más alta, en vez de eso llego a lo que parecía ser el corazón del árbol, había una pequeña puerto en donde solo un niño podría pasar.

Cuando las personas son chicas tienen muy pocos miedos, aventurarse era uno que se adquiría cuando somos más grandes. Al pasar por la puerta salió caminando por la base del árbol, era un día soleado, una primera impresión le decía que era exactamente el mismo lugar. El sol golpeaba con toda su energía, cuando se acerco al espejo de agua para beber, pudo admirar el árbol con otra perspectiva, sus hojas parecían oro de día, bebió agua y cuando levanto la cabeza pudo ver a una joven que tendría la misma edad que ella, al principio desconfió, pero se acerco a ella.

• ¿Tu quien eres? - pregunto la niña -
• Tengo muchos nombres, pero puedes llamarme Terpsícore.
• Qué es este lugar (la niña piensa en que ese nombre ya lo escucho en algún lugar)
• Esto es lo que queda de una gran ciudad llamada Jillo.
• Pero yo no veo nada.
• El árbol, es lo último que queda, las hadas, elfos y la gran bruja ya no están más.
• ¿La gran bruja?
• Si la bruja de los números ya desapareció junto con Mel la ultima hada.
• ¿Fue hace mucho tiempo?
• El tiempo es algo relativo, pero si deseas te contare la historia.
• Sí, pero antes necesito saber porque estoy aquí
• Ya lo sabrás

Jillo era un lugar en donde vivían las criaturas mágicas del mundo, todo lo que se respiraba era amor y bondad. Los magos hacían trucos de magia para los niños elfos, se conocían los secretos de la naturaleza y cada ser tenía su propio árbol que formaba parte de su alma.

Amaban la lluvia por que cuando ocurrían se refrescaba el alma, había ocasiones en donde se abrazaban a sus árbol y danzaban a la luz de la luna, otros les cantaban hermosas canciones para que sus árboles, crecieran felices.

El único ser que no tenia alma era la bruja de los números, ella había sido dueña de un árbol pero cuando encontró el mundo de los números no cuido más su árbol se perdió entre estadísticas y ecuaciones. Las paredes del castillo estaban repletas de ecuaciones, desarrollo el arte de la magia oscura combinada con la matemática, el resultado de esto fue la creación de seres que poco a poco fueron creciendo en número y tamaño. Añoraba tener un alma pero había elegido otro camino y por temor decidió declarar la guerra, si ella no tenia su árbol nadie lo tendría.

Los habitantes de Jillo estaban atemorizados, los soldados de la reina en la noche habían llegado hasta el bosque para lastimar sus árboles, el ataque surgió un efecto inmediato en la población, desgano y miedo era la sensación que reinaba, ya que hay dolores peores a los físicos.

Una mañana de verano, por el conjuro mágico de la bruja un gran viento, se llevo un pequeño sauce que era de un niño Elfo, el pequeño estaba muy triste, costó mucho poder volver a darle al árbol su lugar. Este acto fue el decisivo para que los habitantes de la ciudad buscaran una solución final. El concilio se junto en las puertas del palacio para debatir acerca de que se podría hacer para evitar la destrucción del bosque.

El Rey Elfo, escucho todas las voces que quisieran hablar, algunos pedían la cabeza de la malvada, otros simplemente querían dejar que las cosas sigan su rumbo, estos ilusos pensaban que el tiempo haría desistir a la bruja, no comprendían la desdicha de no poseer un alma.

La solución vino de un Hada llamada Mel, dentro de su especie pertenecía al grupo de las hamadriades, su alma estaba muy enlazada al árbol hasta tal punto que si este se cortaba ella perdería la vida. Era un hada muy hermosa con grandes poderes, tenía el don del canto, en las noches cuando todos se iban a dormir ella cantaba con una voz tan tierna que podía hacer llorar al cielo de emoción.

Ella propuso hacer un hechizo que nadie se había animado antes a realizar, se llamaba el hechizo del exilio, todos sabían que en el gran libro mágico había un hechizo que le permitía al ser que lo invocase, pedir lo que quisiera, pero a cambio esta debía exiliarse del mundo mágico y mezclarse con los humanos.

Todos le dijeron a Mel que no lo hiciese, preferían pelear a que ella se expusiera a eso, ella tenía el corazón mas bondadoso del mundo mágico, siempre había ayudado a los demás por la simple satisfacción que esto daba, nunca había pedido nada a cambio.

El rey elfo intento disuadirla pero fue imposible, si bien su corazón era bondadoso todos conocían los arranques de ira que podía llegar a tener, en el mundo de la magia los seres se hermanaban sin importar si era de otra especie, tenía dos hermanos elfos, se conocía la historia de cómo había despertado su furia el más chico de estos, por eso es que nadie quería hacerla enojar, además sus gritos era escuchados en todo el reino. Costaba mucho hacerla enfadar, pero cuando ocurría más vale correr.

Luego de que les explicase que no habría otra solución, se dirigió a la biblioteca donde descansaba todo el conocimiento, ella amaba los libros, siempre que tenía tiempo se iba a la biblioteca y leía todo lo que podía, no solo libros de magia sino también sobre historias de otras hadas y magos que habían luchado contra hechiceros y brujas.

Un viejo mago custodiaba el gran libro donde estaba el hechizo del exilio, solo cuando Mel lo miro con expresión severa fue que este entendió, que no podía evitar que se llevase el libro, lo tomo entre sus manos y se dirigió al castillo de la bruja.
Camino por el bosque hasta su gran árbol de hojas doradas, subió hasta la cima de este y lo abrazo, no fue una despedida sino un hasta luego, sabía que no habría hechizo que los separase, sobre sus ramas canto una canción para él, todo el bosque pudo escucharla y las nubes cedieron para arrojar una lluvia sobre todo el bosque.

Siguió su marcha hasta que hubo más arboles, apareció un camino de tierra negra, en el fondo se podía divisar el castillo de la bruja, sin mirar hacia atrás daba paso tras paso entonando una vieja canción que había aprendido de niña. A los costados del camino aparecían las creaciones de la bruja pero ninguna se animaba a atacarla, su voz era tan dulce que despertaba amor en esas criaturas.

Poco antes de llegar a la entrada del castillo, las puertas se abrieron y la bruja salió, era de un aspecto tétrico, haber perdido su alma era algo muy duro y se veía reflejado.

• Que haces aquí hada insolente, se viene la guerra y las estadísticas están a mi favor -su risa era un alarido-
• No todas las respuestas están en los números, hay mundos que solo se entienden a través de las sensaciones, cometiste el error de perderte entre resultados que ni tu comprendes.
• Hace mucho tiempo la magia me fallo
• La magia sale del corazón no de la razón
• Ya es tarde, mi árbol murió hace mucho tiempo, ahora hare que todos los arboles mueran.
• Nunca es tarde

Abrió el libro y comenzó a recitar el hechizo, era una canción que evocaba el poder de la naturaleza, el cielo se puso negro, la lluvia empezó a inundar la tierra como nunca antes, los rayos golpeaban la tierra, en toda esa vorágine fue cuando una semilla del cielo se desprendió, cuando esta toco la tierra comenzó a brotar un árbol.

• Bruja esta es tu nueva alma, cuídala ya que no habrá una segunda oportunidad.

La bruja al ver nacer su nuevo árbol, lloro de felicidad, desde ese día convivio con todas las criaturas mágicas, todo su odio desapareció con la muestra de bondad de Mel.

Terpsícore termino de contarle la historia a la niña, le dijo que luego de eso el hada Mel tuvo que partir al exilio, desde ese día las lluvias fueron muy pocas y los habitantes decidieron unirse junto a sus árboles esperando el día en que el hada de la voz mágica vuelva.

• ¿Ahora me dirás como he llegado a este lugar?
• Este Árbol que ves es la prueba que el hada esta en algún lugar no muy lejos de aquí, el viento me ha susurrado que ella aun sigue buscando su árbol.
• ¿Pero qué edad tiene esta hada?
• Sé que es joven, canta y su bondad se ha multiplicado para aquellos que la necesitan
• ¿Cómo se llama?
• Melissa
• ¿Qué quieres que haga?
• Si alguna vez la escuchas lo sabrás...
• ¿Por qué ella se exilio?
• Porque los puede despertar....

Cuando despertó la niña estaba acostada en su cama, era un día en donde el sol rajaba la tierra, empezaba la mañana y tenía que prepararse para ir al colegio, no fue hasta que sintió que tenía algo en la mano, al abrirla pensó que era un trozo de oro, pero era muy liviano para serlo solo cuando lo miro se dio cuenta que era una hoja de árbol dorada.

El hada Mel siempre tuvo un plan que nadie conoció, las antiguas historias de su pueblo hablan sobre como en la antigüedad todos los seres inclusive los humanos poseían el don de la magia, luego los niños eran los únicos que podían utilizarlo pero a medida que la gente crecía perdía la capacidad de mirar el mundo con amor y bondad.

Ella aun hoy canta en el mundo y aquellas personas que tengan la suerte de escuchar su voz, se dan cuenta que todavía existe la magia en el mundo.


Autor Ignacio Farias

3 comentarios:

Aldhanax Swan dijo...

Qué lindo cuento, cuánta enseñanza, hermoso!
Besitos.

Gloria dijo...

Hola Luna,he pasado por aqui.
Al leer en el cuento la palabra "magia" me he acordado de una frase de Woody Allen,que dice asi:
El mago hizo un gesto y desaparecio el hambre,el mago hizo otro gesto y desaparecio la injusticia,hizo otro gesto y desaparecio la guerra.
El politico hizo un gesto y desaparecio el Mago.
Este politico no escucho a el Hada Mel.

Besos
Gloria

María Jesús Verdú dijo...

Sabes que adoro los cuentos de hadas